Estrategia para ganar al Caribbean Poker
A pesar de la facilidad que presenta para ser jugado el Caribbean Poker también presenta una estrategia interesante para aumentar las probabilidades de ganar.
En muchos casos la simpleza de las reglas del Caribbean Poker lleva a pensar que no se puede aplicar al mismo una estrategia. Esta afirmación no es correcta, ya que hay varias estrategias que pueden aumentar nuestras probabilidades de ganar. De ahí en más dependeremos de la suerte.
Como en todos los juegos de Casino la casa tiene una ventaja. En este caso dicha ventaja es de un 5,26%, pero con algunos pasos simples es posible reducir esa ventaja para mejorar nuestras probabilidades.
El momento clave en este juego es cuando decidimos entre retirarnos o apostar. Ante esta decisión hay cuatro desenlaces posibles: nos retiramos y perdemos el ante. Apostamos y ganamos solamente el ante si el repartidor no califica. Apostamos y ganamos el ante y la apuesta porque la mano del repartidor califica, pero la nuestra supera a la del repartidor.
Apostamos y perdemos el ante y la apuesta porque la mano del repartidor califica y supera a la nuestra, algo que seguramente ninguno de nosotros desea.
Es muy común que algunos jugadores prefieran retirarse cuando cuentan con manos en las que no tienen juegos o tienen pares bajos, menores de 5. Naturalmente, es más posible perder con esos juegos que con juegos más altos, pero tampoco se debe olvidar que al retirarse el jugador pierde el ante. Con lo cual, cualquier mano en la que se retire implicará una pérdida para el jugador. La realidad es que en el Caribbean Poker la mejor opción es jugar varias de esas manos, ya que a la larga, será la decisión más redituable.
En primer lugar, si se toma en cuenta que el repartidor debe contar con una mano de As y Rey (AK) o mayor para calificar, notaremos que incluso con un par de 2 tendremos una probabilidad de superar su mano el 50,08% de las veces.
Hacer faroles no es recomendable, lo conveniente es retirarse si no contamos con un par o con un As o un Rey.
Ya establecimos que las probabilidades están de nuestro lado con cualquier par que recibamos, pero existen ocasiones en las que incluso sin tener un par en la mano las probabilidades pueden favorecernos. Por ejemplo si contamos con un As, un Rey, una Reina y una Jota deberíamos apostar. Si tenemos en la mano un As, un Rey y una Reina y una de nuestras cartas iguala a la que podemos ver del repartidor, también deberíamos apostar, ya que al tener una carta igual a la que vemos disminuimos las probabilidades del repartidor de tener un Par.
La misma situación se dará si contamos con un As, un Rey y una Jota, o con un AS, un Rey y un 10. Siempre y cuando alguna de nuestras cartas iguale a la que está dada vuelta del repartidor, deberíamos apostar.

